TABACO
Tabaco

ASPECTOS HISTÓRICOS Y SOCIOCULTURALES
El consumo de tabaco tiene, al menos, dos mil años de antigüedad. Sin embargo, su introducción y conocimiento por parte de nuestra cultura se realiza a partir del año 1492, cuando Cristóbal Colón descubre América. El tabaco fue uno de los descubrimientos que hicieron los colonizadores españoles del Nuevo Mundo. Su consumo era prácticamente habitual de algunas tribus indígenas, generalmente en el marco de ceremonias rituales, dadas las propiedades alucinógenas que le atribuían. El consumo de tabaco se fue generalizando lentamente por Europa y no constituyó un problema de salud pública hasta la invención en el s.XIX, con la Revolución Industrial, de la máquina para elaborar cigarrillos. Con ella, se pusieron las bases de un consumo masivo. Desde entonces, las grandes industrias tabaqueras se han encargado de universalizar su consumo del que obtienen grandes beneficios.
La forma más extendida de consumo de tabaco es el cigarrillo, en cuyo humo se han identificado alrededor de 4000 componentes tóxicos, de entre los cuales los más importantes son los siguientes:

  • Nicotina: Sustancia estimulante del S.N.C., responsable de los efectos psicoactivos de la sustancia y de la intensa dependencia física que el tabaco provoca.
  • Alquitranes: Sustancias probadamente cancerígenas que inhala el fumador y quienes se ven forzados a respirar el humo tóxico.
  • Irritantes: Tóxicos responsables de la irritación del sistema respiratorio, ocasionada por el consumo de tabaco (faringitis, tos, mucosidad, etc.).
  • Monóxido de carbono: Sustancia que se adhiere a la sangre, dificultando la distribución de oxígeno por el cuerpo.

EFECTOS
Efectos psicológicos:
El tabaco es consumido en busca de efectos positivos tales como relajación y sensación de mayor concentración.
Efectos fisiológicos:
Disminución de la capacidad pulmonar, fatiga prematura, merma de los sentidos del gusto y el olfato, envejecimiento prematuro de la piel de la cara, mal aliento, color amarillento de dedos y dientes, tos y expectoraciones (sobre todo matutinas), falta de apetito

RIESGOS
Riesgos psicológicos:
Dependencia psicológica y reacciones de ansiedad y depresión ligadas a la dificultad de dejar el tabaco.
Riesgos orgánicos:
Faringitis y laringitis, dificultades respiratorias, tos y expectoraciones, disminución de la capacidad pulmonar, úlcera gástrica, cáncer (pulmonar, de boca, laringe, esófago, riñón y vejiga), bronquitis, enfisema pulmonar, cardiopatías (infartos de miocardio y anginas de pecho).


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