OTRAS ADICCIONES
Otras adicciones

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adicción es un estado de intoxicación crónica y periódica originada por el consumo repetido de una droga, natural o sintética, caracterizada por:

  • Una compulsión a continuar consumiendo por cualquier medio.
  • Una tendencia al aumento de la dosis (tolerancia).
  • Una dependencia psíquica y generalmente física de los efectos.
  • Consecuencias perjudiciales para el individuo y la sociedad.

También hay que hablar de otros tipos de adicciones, las llamadas adicciones psicológicas, esta es la nueva etiqueta que reciben aquellas conductas adictivas que resultan placenteras, pero no suponen el consumo de drogas. Estas adicciones sin sustancias siguen el mismo esquema conductual que las adiciones con sustancias, de manera que cuando hablamos de ellas hacemos referencia a la relación negativa e incluso destructiva que el sujeto establece con el objeto y que se ve incapaz de controlar. El objeto en este caso sería Internet, móvil, juegos de azar, sexo, trabajo, compras, deportes… y al igual que en las adicciones a una sustancia, llega a convertirse en una obsesión para la persona, también aparecen las consecuencias negativas en todas la áreas de la vida de la persona ya sea nivel personal, social, familiar, laboral, etc y existe una falta de control de la situación.


ABUSO DEL MÓVIL: La telefonía móvil es una de las Tecnologías de la Información y la Comunicación que ha sufrido un desarrollo espectacular, con una tasa de penetración del 100%. El teléfono móvil se ha convertido en un objeto social, dominante y personal. Se utiliza para hablar, enviar mensajes, escuchar música y filmar en contextos profesionales, culturales, relacionales y recreacionales. El atractivo del móvil podría compararse con las propiedades reforzadoras de las sustancias adictivas.

El abuso del teléfono móvil consiste en un fracaso crónico y progresivo en resistir el impulso de realizar llamadas telefónicas y mensajes (sms), a pesar de las consecuencias negativas que ello conlleva para la vida de la persona (facturas elevadas de teléfono, mentir, engañar o robar para recargar, efectos secundarios en la salud, sobretodo efectos en el sueño debido a las redes nocturnas y problemas en el ámbito laboral, social, familiar y escolar como llegar tarde, abandonar una reunión de trabajo por una llamada o contestar con un mensaje de texto en mitad de una clase…

El móvil puede llegar a generar modificaciones del estado de ánimo, ansiedad, sentimientos de inseguridad, miedo a salir sin él, tener que volver a por él si se olvida y/o no ser capaz de hacer nada sin el móvil. Así mismo podemos observar una cierta dependencia psicológica: la incapacidad para controlar o interrumpir su uso. Otro síntoma es la tolerancia y la abstinencia. Tolerancia porque se necesita repetir cada vez con más frecuencia las conductas reforzantes (llamadas o sms) a fin de obtener la gratificación deseada. Abstinencia porque en el momento que se pierde la posibilidad de utilizar el teléfono aparecen síntomas como ansiedad, malestar general, enfado o inquietud.

La mayoría de los casos de usos desadaptativos del móvil parecen estar asociado a otras patologías, o lo que es lo mismo es más probable que los problemas aparezcan en personas en situaciones estresantes de su vida o con necesidades especiales temporales, en personas aquejadas de trastornos psiquiátricos y/o trastornos de personalidad, lo importante es detectar si existe otro problema primario y el mal uso puede ser sólo secundario.


ADICCIÓN A INTERNET: En nuestra sociedad las Tecnologías de la información y la Comunicación promueven nuevos estilos para trabar relación tanto con personas nuevas como con amigos o conocidos. El atractivo de Internet se basa en que aporta elementos como la sincronía, el anonimato, la capacidad de socializar y sentirse miembro de un grupo, la construcción de identidades, los juegos sexuales y de galanteo, el bienestar psicológico, la inmediatez, la accesibilidad y la comunicación mediante escritura, menos estresante que el cara a cara.

En la adicción a Internet se produce una gran dependencia psicológica y efectos perjudiciales. La primera se caracteriza porque la actividad en sí, se convierte en la más importante al dominar pensamientos y sentimientos. Aparece preocupación cuando no se está conectado, así como un impulso irresistible a realizar la conducta. Paralelamente se limitan las formas de diversión, se reducen las relaciones sociales y la actividad física. Las amistades y el ocio giran en torno a Internet. Este aislamiento, unido a que se siente una intensa intimidad en línea, posibilitan la experiencia de satisfacción inmediata y huida de los problemas. La persona afectada experimenta placer o alivio mientras realiza la conducta, y agitación o irritabilidad sino es posible realizarla. También aparecen sentimientos de culpa y disminución de la autoestima. Se busca euforia, colocón o estado de trance a través de la Red. El mundo virtual interfiere en la habilidad para funcionar en el mundo real. A la larga aparecen problemas de soledad, depresión y reducción del bienestar psicológico y efectos perjudiciales graves de orden labora, académico y financiero. Aumenta el aislamiento social, descuido personal, discusiones y problemas de pareja y problemas de salud como cervialgias, tendinitis y alteraciones de la visión.


ADICCIÓN A LOS VIDEOJUEGOS: Los videojuegos en sí no son negativos, el problema viene cuando se hace un uso incontrolado de ellos, influyendo negativamente en la vida cotidiana del niño.

Es más, el uso controlado de los videojuegos mejoran la habilidad psicomotriz del niño, aumentan sus reflejos, mejoran la memoria visual y auditiva, mejoran la coordinación oculo-manual, pueden ser educativos y puede mejorar la interrelación entre los niños ya que algunos juegos requieren varios jugadores. Sin embargo, estos juegos no están exentos de inconvenientes para los más pequeños. Así, la mayoría de juegos tienen un marcado carácter violento que puede influir en el aumento de la agresividad infantil (ej. Atropellar personas, violencia escolar, guerras…), provocan una mayor liberación de adrenalina que aumenta el nerviosismo en los jugadores, así como un aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo que puede generar hipersensibilidad neurológica, una mayor excitabilidad, sobreestimulación e hiperactividad. Según el tipo de juego, puede fomentar el aislamiento social. Además, al igual que con Internet, se puede deteriorar el patrón de sueño y disminuir la motivación por otras áreas importantes en su vida (ej. Estudios, aficiones, amistades…)

La adicción a los videojuegos cuenta con una serie de características específicas: la persona está absorta, sin atender cuando se le llama, se observa una gran tensión (agitación motriz excesiva, aprieta las mandíbulas…), pierde interés por otras actividades que antes sí practicaba, puede ocasionar trastornos del sueño, distanciamiento de la familia y amigos, problemas con los estudios y en el respeto de horarios estipulados.

ADICCIÓN A LA TELEVISIÓN: Desde que la Televisión apareciera hace poco más de 50 años, su repercusión y adicción en la vida de los ciudadanos ha crecido hasta alcanzar cifras abismales. En ocasiones, los padres estamos inmersos en tareas de casa, trabajo u otros menesteres y dejamos a nuestros hijos frente a la televisión. Sin embargo, no toda la programación infantil está exenta de violencia, contenidos machistas y otros valores no recomendables para los más pequeños. Por ello, debemos pararnos a ver qué ven nuestros hijos y realizar una selección de programas según su edad.

La televisión mal administrada puede provocar efectos en los más pequeños: agresividad (contenidos violentos que los niños tienden a imitar), aparición de miedos nocturnos, retraso en la aparición del lenguaje (debido a que la comunicación es unidireccional y no proporciona el contacto afectivo necesario para el desarrollo del lenguaje) y sustituye al juego imaginativo, privando al niño de experimentar su entorno.

En adolescentes también se dan problemas derivados de un abuso televisivo: fracaso escolar, lenguaje estereotipado, limitado y abuso de palabrotas, instauración de falsos valores e identificación inadecuada con aspectos televisivos, horarios inadecuados que repercuten en su vida, incremento de la violencia, intolerancia a la frustración y justificación de la violencia y destrucción de la comunicación familiar. Una persona adicta a la Televisión selecciona muy poco lo que ve, la usa como sedante, no es capaz de limitar el tiempo de visión, está desconectado por su adicción y se siente desgraciado cuando no puede ver televisión.


DEPENDENCIAS RELACIONALES: La adicción afectiva es una dependencia emocional desmedida hacia la pareja. Muchas personas lo pueden confundir con "exceso de amor" o con celos, pero en realidad se podría definir como una obsesión por la otra persona.

La dependencia emocional afecta más a mujeres y este enganche patológico conlleva que la mujer descuide las relaciones con su familia y amigos y se vuelquen única y exclusivamente en su pareja, teniendo como única finalidad el que ellos estén felices y contentos en detrimento de su propia cuidado y felicidad. Esta dependencia es tan fuerte que las mujeres aguantan cualquier cosa, incluso situaciones de maltrato físico y/o psicológico con tal de no romper la relación.

El tratamiento de esta adicción pasa por que la mujer tome conciencia de su problema (dependencia hacia su pareja) y comience un proceso de autoconocimiento en el que entra en juego la ayuda psicológica y como en todos los casos, cada persona necesita un tiempo y una intervención específica.


ADICCION AL DEPORTE: El deporte es muy importante en la vida de los seres humanos, no solo como diversión y espectáculo, sino como actividad humana saludable y placentera. Sin embargo en ocasiones cobra una excesiva importancia en la persona que lo realiza y puede llegar a convertirse en un problema cuando del uso y disfrute se pasa al abuso y al sufrimiento. Esto ocurre cuando se atraviesa la línea entre lo normal y lo patológico llegando a lo que denominamos "Adicción al deporte". La persona adicta al deporte sufre compulsión a realizar ejercicio, siente la necesidad y tiene el deseo de realizarlo aunque ello conlleve un deterioro físico, o comprometa sus relaciones afectivas o de pareja, o llegue a tener problemas con amigos o familiares, e incluso a eludir compromisos laborales.


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