CANNABIS
Cannabis

ASPECTOS HISTÓRICOS Y SOCIOCULTURALES
El cannabis es una planta con cuya resina, hojas y flores se elaboran las sustancias psicoactivas ilegales más empleadas: hachís y marihuana.
Su consumo ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, siendo usada con fines religiosos, medicinales y lúdicos. Los restos más antiguos de fibra de cáñamo, que provienen del 3000 A.C., se han encontrado en China. En Europa fue redescubierto para uso fundamentalmente lúdico por parte de escritores y artistas como Baudelaire o Delacroix, integrantes del denominado Club des hachishiens. Junto con los alucinógenos, los derivados del cannabis fueron las drogas elegidas por el movimiento hippy de los años sesenta y, en general, por los movimientos contraculturales y psicodélicos.
La planta, conocida en botánica como cannabis sativa, es un arbusto anual, que alcanza hasta los tres metros de altura. Puede crecer silvestre, aunque necesita agua abundante durante la estación seca y sólo rinde bien con tierras abonadas o de gran riqueza natural.
En el hemisferio norte se planta hacia finales del invierno, y no alcanza su madurez hasta finales del verano. Los machos, difíciles de distinguir de las hembras antes de producirse la floración, tiene cantidades mínimas de principio psicoactivo (THC o Tetrahidrocannabinol). La máxima concentración de THC, se produce en las flores maduras sin germinar, cuando las cortas ramificaciones de las ramas han perdido todas las hojas y aparecen enfundadas por inflorescencias pilosas ("cogollos"). Entre las formas de consumo destacan los porros, la arguilla o cachimba, la pipa y pasteles u otros dulces. Se pueden encontrar distintas preparaciones, tales como: marihuana (preparación seca y triturada de las flores, hojas y tallos de pequeño tamaño), hachís (resina del cannabis que se comprime en bloques), aceite de hachís (resina concentrada en forma líquida) y kiffi (restos de la planta). Hay distintas formas de denominar al cannabis, entre las que destacan, chocolate, hierba, costo, grifa, porro, canuto, peta, joint, etc.

EFECTOS
Efectos psicológicos:
Relajación, desinhibición, hilaridad, sensación de lentitud en el paso del tiempo, somnolencia, alteraciones sensoriales, dificultad en el ejercicio de funciones complejas (expresarse con claridad, memoria inmediata, capacidad de concentración, procesos de aprendizaje), desorientación en el tiempo y el espacio, ilusiones perceptivas y alucinaciones.
Efectos fisiológicos:
Aumento del apetito, sequedad de la boca, ojos brillantes y enrojecidos, taquicardia, sudoración, somnolencia y descoordinación de movimientos.

RIESGOS
Los riesgos asociados al consumo de cannabis se explican tanto por las peculiaridades de su principal principio activo (THC), como por el hecho de que se consuma habitualmente fumado.
Riesgos psicológicos:
El THC es particularmente soluble en aceite, por lo que tiende a concentrarse en los tejidos grasos del organismo, como es el caso del cerebro. Tiene una vida media de una semana, por lo que a los siete días de su consumo aún mantiene en el cuerpo el 50% del principio activo, favoreciendo su acumulación cuando el consumo es regular. Debido a este proceso existen diferentes riesgos tales como: disminución de la atención, la memoria y la fuerza; dificultades para la ejecución de tareas complejas que requieran lucidez mental y coordinación psicomotora, nerviosismo, insomnio, irritabilidad y problemas psiquiátricos (ataques de pánico, crisis de ansiedad, paranoia, psicosis, depresión y síndrome amotivacional caracterizado por desinterés, apatía y conducta antisocial).
Riesgos orgánicos:
Los derivados del cannabis se consumen fumados, con una pauta de inhalación profunda, sin filtro, con retención pulmonar del humo y apurando el cigarrillo al máximo. Por ello, su uso habitual multiplica los riesgos asociados al consumo de tabaco, favoreciendo la aparición de los siguientes problemas médicos: respiratorios (tos crónica, bronquitis, sinusitis, reducción de ventilación, obstrucción de las vías respiratorias, expectoración, y cáncer de pulmón), inmunitarios (infecciones), cardiovasculares (empeoramiento de síntomas en personas que padezcan hipertensión o insuficiencia cardiaca), en el embarazo puede afectar al feto, reproductores (disminución hormonal) y enrojecimiento de la conjuntiva.


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